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Todo aquel que ha llegado a la edad de 38 (yo levanto la mano) sabe que el cuerpo ya no se comporta como cuando era más joven y aventurero. Como si viniera un hada, o demonio digo yo, con una varita mágica y te convirtiera de repente en una masa boba...algunas partes se aflojan, otras se vencen por el peso de la gravedad y las ganas de ejercitarse o hacer cosas disminuyen considerablemente.

Esto hay que combatirlo a como dé lugar. Hay que moverse gente que si no todo se pone peor. A mí me gusta mover cosas pesadas así que hago halterofilia. Pero no hay que limitarse así que a veces también hago yoga, carreras, natación, gimnasia, trapecio, bailes y hasta caminatas (como aquella que me llevó a la cima de Mt. Tam). 

En el curso de practicar el levantamiento de pesas olímpico he conocido mucha gente que inspira y me infunde con un deseo de echarle ganas a cualquier obstáculo que se presente. Algunos han pasado o están lidiando con enfermedades y tratamientos que me ponen la carne de gallina nada más de pensar en ellos. Otros tienen problemas que harían flaquear al más bravo. Pero lo que tienen todos en común es el deseo de no dejar que nada les quite las ganas de superarse. Así es como tenemos días en el gimnasio en que una señora que está recuperandose de una operación de cáncer de seno, levanta un peso muerto récord de 200 libras que gente sana y más joven sueñan con levantar. O un muchacho al que le faltan todas las extremidades es capaz de encaramarse en los anillos de gimnasia y hacer dominadas. O un recién operado de tumores en el cerebro que completa un ultra maratón por mes.

También he conocido otra gente que son lo opuesto...todo excusas y nada de acción. En manera de excusas he oído todas. No pierdo peso porque mis genes son de gordito. Tengo una rueda en la cintura porque tuve un bebé hace 5 años. Es tan difícil comer bien, no tengo tiempo de cocinar. Tuve tal o más cual enfermedad y ahora no puedo hacer nada de actividad. Mis padres no me enseñaron a comer vegetales. De seguro no me puedo tocar los pies aunque nunca lo he intentado.

Todo es un problema de perspectiva y de ganas. En fin, que lo que más impide nuestro propio progreso somos nosotros mismos. Y esto se aplica a cualquier aréa de nuestras vidas, no solo al ejercicio.

La próxima vez que te sientas desinflado ten un plan de ataque listo. Por ejemplo, si llego a la casa y no tengo ganas de hacer ejercicios, me pongo a ver videos de gente rompiendo récords mundiales o haciendo hazañas físicas. Motivación instantánea. Si tengo un mal día en el trabajo me tomo un respiro y me recuerdo que todo problema tiene solución. En fin piensa en cualquier mantra o imágenes que te inspiren o ayuden a pasar un rato malo. Y no hay que descontar la meditación para mantenerte centrado en lo que de verdad es importante.

Tú eres más fuerte de lo que crees. Como dicen en los Estados Unidos "súbete al caballo otra vez." Con un cambio de actitud, cambiarás tus expectativas y te sorprenderás a ti mismo.

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Posted by: Mildred

Mildred works in Technical Services.

This is an official blog for the Marin County Free Library.

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Comments

Mucha verdad

Uy esto es lo que me hace falta para dejar las excusas y empezar a bajar la barriga. tambien desde el principio de ano he puesto a un lado media hora en las mananas, cuando los ninos y el esposo estan durmiendo todavia, para leer y prepararme para el dia y me ha resultado muy bien...nada que hay que respirar hondo de cuando en vez.

gracias!

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